Fiscalidad

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España es, sin lugar a dudas, un país de fiscalidad elevada, lo que hace fundamental para el ciudadano extranjero que se plantea residir en España estar asesorado al detalle sobre el impacto fiscal, económico y organizativo que ello puede suponer en su caso concreto.

Con carácter general, el Sistema Tributario Español diferencia entre impuestos directos e indirectos.

Los Impuestos Directos a los que puede estar afecta una persona extranjera en España son los siguientes:

  • El Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), para el caso de residentes fiscales en España, o
  • El Impuesto sobre la Renta de No Residentes (IRNR), para el caso de no residentes fiscales en España;
  • El Impuesto sobre el Patrimonio;
  • El Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones

¿Quiénes son residentes fiscales en España?

El primer aspecto básico a comprender es que el hecho de ser residente administrativo; es decir, titular de un permiso de residencia que le autoriza a residir en España por un periodo de tiempo determinado, no implica que usted sea residente fiscal.

Por lo demás la determinación de la residencia fiscal es un tema complejo. Su concepto se encuentra no sólo en las normativas internas de cada país sino también en los Convenios bilaterales para evitar la Doble Imposición.

De conformidad con la legislación española, se considerará residentes fiscales en España a las personas físicas que tengan su residencia habitual en territorio español. Y, a continuación, la propia ley establece dos criterios para determinar cuando la residencia se puede considerar como habitual.

El primer criterio consiste en considerar como residente fiscal en España a las personas que permanezcan más de 183 días, durante el año natural, en territorio español. Para determinar este período de permanencia en territorio español se computarán las ausencias esporádicas, salvo que el contribuyente acredite su residencia fiscal en otro país. A diferencia de otras legislaciones, la normativa fiscal española no establece ninguna reglas de cómputo de días por lo que se deberán computar por días completos.

El segundo criterio para considerar que una persona es residente fiscal en España es que radique en nuestro país el núcleo principal o la base de sus actividades o intereses económicos, de forma directa o indirecta. A la hora de analizar este criterio nos encontramos ante un concepto jurídico indeterminado y su examen deberá tomar en cuenta no sólo la fuente de todas sus rentas y la localización de su patrimonio sino también sus relaciones personales y familiares.

En ambos casos se presume, salvo prueba en contrario, que una persona tiene su residencia habitual en territorio español cuando resida habitualmente en España el cónyuge no separado legalmente y los hijos menores de edad que dependan de aquél.

Teniendo en cuenta esta importante distinción entre residentes y no residentes fiscales, queremos incidir en el hecho de que es fundamental que se asesora adecuadamente, y siempre sobre su situación particular, en esta materia. En Almansa & Asociados contamos con un experimentado departamento de derecho fiscal que podrá analizar su situación en detalle y ofrecerle la mejor alternativa para su caso concreto.